Estoy pensando en una historia que no sea para pensar.
Estoy pensando en la vida para no pensar más.
Si querés acompañarme no lo dudes, vamos que se enciende.





Me encanto desnudarte, me encantó tocarte y besarte todita tu piel. Nunca imaginé tener tu cuerpo sobre el mio, me emocioné tanto que te lo juro me dio escalofríos. Y yo, lentamente fui tocando toda tu piel; y tú, aunque sentías miedo me tocabas tambien. Sé que pensarías que vamos más rápido que el tiempo, pues de tu amor yo estoy sedienta, dices que no tienes sentimientos y que el amor no existe. Aunque no creas que yo tome enserio lo que sucedio, pues me doleria el corazón porque esa no fue mi intención, aunque..









Llueve, siento que llueve y da la casualidad que esta vez justo andás por aquí.
Llueve, miro que llueve, huyen los pájaros y escriben una V en lo gris.
Voy a dejar la ventana a medio abrir, nos va a llegar un olor a tierra mojada, con recuerdos de infancia.
Negro se pone el cielo, se hace de noche de golpe, y no son ni siquiera las tres.
Deambulas por la vida buscando otro destino y finges que eres libre, y ocultas tu dolor. Y sola siempre qieres soñar con nuevas cosas, pero de noche piensas adónde anda tu amor. En tus labios dibujas siempre alguna sonrisa, pero tus ojos muestran angustia y desazón. Soñando por las noches le pides a la vida que ilumine un camino de esperanza y amor.

Vivo molesta, caigo en mis pozos y soy adicta al bajón.
¿Quien me dice la verdad, quien me cuenta las mentiras? Quien me mira a los ojos y quien mira mis pupilas. De hombres ni guitarras, hoy no voy a volver a hablar. Ni del humo ni del vino, ni camino ni destino. Ni de ir tras las fronteras a ningún lugar. Solo desaparecer. Alguien dice que está bien; otros dicen: algo habrán hecho. Otros pegan el retrato del olvido en el espejo. De pañuelos ni banderas, hoy no voy a ponerme a hablar. Ni de guerras ni de ideas, ni de juicios o castigos. Gritos del fondo del rio llegan hasta acá. Solo desaparecer. Quiero desaparecer.
A los diez años la vida es un cuento previsible: los malos son feos, infelices y terminan mal; los buenos son lindos, felices y comen perdices. También es un juego donde los hijos son muñecos o peluches y una juega a la mamá, a la ama de casa. Que distinto cuando vemos que la vida no se ajusta a ese juego infantil. La vida es otra cosa. La diferencia entre malos y buenos es más sutil que una cara bonita y un final feliz. La verdadera lucha entre el bien y el mal ocurre cada día en nuestro interior. Uno crece y el juego se vuelve más serio. Hay quien pudiera vivir cantando como un chico. Hay quien pudiera eternizar el juego, vivir por siempre en un cuento de hadas. Pero, ¿hay quien pudiera ser por siempre chiquitita?

¡PERO HAZLO YA!